No devuelvan mal por mal ni insulto por insulto

«No devuelvan mal por mal ni insulto por insulto; más bien, bendigan, porque para esto fueron llamados para heredar una bendición». 1 Pedro 3:9 (NVI)

Cuando decides andar en los caminos de Dios, puedes entrar en su propósito: ser bendición y heredar bendición.
Quizás (cómo muchos) digas: ‘son tantas las experiencias desagradables y dolorosas que he vivido, que me cuesta creer que he sido llamado para ser y heredar bendición’; te aseguro que si te propones creerle a Dios en lugar de coleccionar rencor, deseos de venganza, amargura e incredulidad, el Señor quebrantará en tu vida toda maldición o herencia negativa que has estado soportado, porque Su propósito es liberarte del mal, colmarte de paz, darte gozo y bendecirte.
Pídele al Espíritu Santo que traiga a tu mente todo lo que te oprimía, esas herencias negativas que recibiste al nacer, como ser maneras de pensar, enfermedades, problemas en la familia, rechazo, violencia, ira, temor, etc., y entrégaselo a Jesús; somete toda esa herencia negativa a Su autoridad, y dile con fé:
SEÑOR, MANIFIESTA TU PODER EN MÍ, Y TRANSFORMA MI VIDA. TE PIDO PERDÓN POR LAS VECES QUE DEVOLVÍ MAL POR MAL, POR LOS INSULTOS QUE PROFERÍ, POR EL RENCOR Y EL DESEO DE VENGANZA QUE GUARDÉ EN MI CORAZÓN. ME ARREPIENTO DE TODO ESO, DIOS MÍO, Y EN TU NOMBRE ME DECLARO LIBRE DE TODA HERENCIA NEGATIVA, DE TODA MALDICIÓN GENERACIONAL, Y RECIBO LA HERENCIA DE VIDA, LA HERENCIA DE BENDICIÓN, LA HERENCIA DE AMOR Y DE PAZ QUE SOLO VIENE DE TI. QUIERO SER MÁS COMO TÚ, VER LA VIDA COMO TÚ LA VES. SATURARME DE TU ESPIRITU Y REFLEJAR AL MUNDO TU AMOR. CREO QUE TÚ RESTAURAS LO QUE SE DAÑÓ EN EL PASADO; Y NADA IMPEDIRÁ QUE YO CAMINE EN TUS PLANES Y PROPÓSITOS. LO QUE ME PASÓ ME ENSEÑA UNA VERDAD QUE ME LLEVA MÁS CERCA DE TI, Y ME HACE MAS MANSO, SABIO Y MADURO. SUELTO EL PASADO Y EL DOLOR QUE REPRESENTA, TÚ SANAS MI CORAZÓN Y ESTÁS EDIFICANDO BUENAS COSAS PARA EL FUTURO. ¡TENGO ESPERANZA QUE MAÑANA TÚ HARÁS ALGO NUEVO PARA MÍ! AHORA SUBO A UN NUEVO NIVEL DE FE. ¡MUCHAS GRACIAS, SEÑOR! AMÉN.
A partir de esta oración, empieza a vivir como un verdadero hijo de Dios, es decir, obedeciéndole en todo y poniendo en práctica ya mismo lo que hoy te dice en Su Palabra: ‘no devuelvas mal por mal ni insulto por insulto, sino bendice, porque para heredar bendición fuiste por Él llamado’. ¡Alabado sea Jesucristo, ‘en quien tenemos bendición y vida eterna’!

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