Conoce el origen de la frase: “salió con su domingo 7

Existen diversos cuentos o fabulas que relatan un acontecimiento inesperado sin embargo en esta nota les compartiremos uno específico que narra la historia de un jorobado humilde y un señor muy adinerado que sale con su “domingo 7”

Un buen día como pocos, un pobre jorobado salió en busca de trabajo pero, a diferencia de ocasiones anteriores esta vez salió con un rumbo distinto al de siempre pensando ilusionado en que su suerte podría cambiar. Anduvo por el bosque hasta casi llegada la noche y ya perdía las esperanzas cuando a lo lejos escuchó un canto que venía de una fogata.

Se subió a un árbol para poder observar tranquilamente la reunión. Era un aquelarre, una fiesta de brujas cantantes (seguro de jazz) que bailaban alrededor del fuego brindando y entonando el coro: “Lunes, martes y miércoles tres, lunes, martes y miércoles tres…

El pobre jorobado supuso que cantar siempre la misma canción sería aburrido entonces cuando las cantoras llegaron a “miércoles tres”, gritó: ¡Jueves, viernes y sábado seis!

Las brujas dejaron de cantar, el jorobado se aterrorizó, estaba seguro de que lo iban a matar. Pero las brujas miraron arriba, hacia el lugar desde donde salió la voz y le dijeron: Baje buen hombre ¿qué hace allí trepado? No se preocupe, le estamos muy agradecidas porque nos ayudó a alargar un poco nuestra canción.

En recompensa le quitaron la joroba y le dieron una gran cantidad de oro.

De regreso al pueblo el vecino rico le preguntó ¿de donde has sacado tanto oro? Mientras el pobre ex jorobado le contaba dónde y cómo, el rico planeó hacer lo mismo para ampliar su riqueza y así lo hizo: fue al mismo lugar de noche y encontró la fiesta de las brujas cantoras, se trepó al mismo árbol y escuchó la canción que ahora decía: Lunes y martes y miércoles tres, jueves viernes y sábado seis…

La repetición del canto empezó a impacientarlo y cuando llegaron a “sábado seis” pegó el grito: ¡domingo siete! Las brujas enardecidas por la infeliz intervención bajaron al hombre del árbol a la fuerza y luego de darle su merecido regresaba al rato al pueblo pobre y portando la vieja joroba del vecino.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *